En República Dominicana, la preparación para enfrentar un terremoto de gran magnitud es incierta. Diversas instituciones supervisan la seguridad de edificaciones y la preparación ante emergencias, pero estas evaluaciones son parciales y no están centralizadas.

El Ministerio de Vivienda y Edificaciones, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones, y otros organismos realizan controles sobre diferentes aspectos de seguridad. Sin embargo, no existe un sistema unificado que permita conocer cuántas edificaciones están realmente preparadas para un sismo.

El Centro de Operaciones de Emergencias carece de un registro nacional de instituciones con planes de emergencia. Además, el Ministerio de Educación reporta que solo el 63.1% de los centros educativos tienen planes de reducción de riesgos de desastres.

Las normas sísmicas para nuevas construcciones son más estrictas desde 2011, pero no se han reevaluado todas las edificaciones anteriores a esa fecha. La Onesvie ha realizado evaluaciones a partir de solicitudes, pero no existe un censo nacional de vulnerabilidad estructural.

En cuanto a incendios, los cuerpos de bomberos municipales realizan inspecciones a partir de solicitudes, pero no hay un control exhaustivo. Las empresas deben mantener programas de seguridad, pero solo una minoría cumple con todos los requisitos.

El Estado no puede determinar cuántas edificaciones cumplen con las condiciones necesarias para enfrentar un terremoto. La continuidad en la preparación y la realización de simulacros efectivos son algunas de las principales brechas identificadas.