El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) llevó a cabo la segunda fase de la operación "Highway Shield" entre el 28 y el 30 de julio, enfocada en inspeccionar vehículos pesados en todo el país. Como resultado, más de 800 conductores extranjeros fueron retirados de circulación por no calificar y operar vehículos inseguros. El operativo, realizado en conjunto con otras agencias, también resultó en la detención de 51 indocumentados y 86 arrestos por conductas peligrosas. Además, 30 conductores no aprobaron la prueba de dominio del idioma inglés. Esta operación es parte de una campaña más amplia del DHS y otras autoridades para combatir prácticas peligrosas en la industria del transporte de carga, enfocándose en inmigrantes indocumentados con licencias comerciales irregulares.