En República Dominicana, prácticas cotidianas de cuidado pueden convertirse en violencia cuando se imponen mediante la fuerza o el miedo. Un ejemplo es el peinado del cabello afro y rizado, que puede ser doloroso y humillante cuando no es voluntario.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) destaca cómo estas prácticas afectan el bienestar y la autonomía de las niñas. Las normas de género también influyen en la apariencia, movilidad y tareas asignadas a las niñas, limitando sus oportunidades y autonomía.

Según datos de la ENHOGAR-MICS 2025, más de la mitad de los niños y niñas en el país han experimentado métodos violentos de disciplina. Unicef advierte que estas normas restrictivas están relacionadas con riesgos como uniones tempranas y embarazo adolescente.

Transformar esta realidad requiere el compromiso de familias, comunidades y políticas públicas que garanticen los derechos de las niñas. La autonomía se construye desde la infancia, permitiendo a las niñas crecer libres de violencia y estereotipos.