La relación entre República Dominicana y Nicaragua, establecida hace más de siete décadas, atraviesa un momento de tensión tras el cierre de la embajada nicaragüense en Santo Domingo por decisión del gobierno de Daniel Ortega. El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano informó que, desde el 23 de julio, había llamado a consultas a su embajadora en Managua, dejando la representación en manos de un encargado de negocios interino. A pesar del cierre, no se ha declarado una ruptura formal de relaciones diplomáticas, y República Dominicana mantiene abierta su misión en Managua.

El cierre de la embajada nicaragüense es un nuevo escalón en el deterioro de unas relaciones diplomáticas que se remontan a 1949, cuando se establecieron los primeros vínculos formales durante las dictaduras de Rafael Leónidas Trujillo y Anastasio Somoza García. La relación, que ha pasado por períodos de cercanía política y cooperación, comenzó a deteriorarse con las críticas internacionales al gobierno de Ortega desde la crisis política nicaragüense de 2018.

República Dominicana ha respaldado resoluciones internacionales sobre derechos humanos y procesos electorales en Nicaragua, lo que ha tensado las relaciones bilaterales. En julio de 2026, el gobierno dominicano condenó declaraciones de Ortega sobre la eliminación de elecciones competitivas, lo que llevó a Managua a cuestionar al gobierno dominicano y a Santo Domingo a llamar a consultas a su embajadora. Siete semanas después, Nicaragua cerró su embajada en Santo Domingo, reduciendo el nivel de representación diplomática, aunque los canales formales permanecen abiertos.