El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, ha defendido la política de subsidios a los combustibles implementada por el Gobierno para mitigar las alzas internacionales. Aunque reconoce que estas ayudas presionan las finanzas públicas, Díaz considera necesario abrir un diálogo nacional para enfrentar la incertidumbre económica.

Díaz explicó que el problema no se limita al precio del petróleo, sino también al encarecimiento de sus derivados, como el diésel y la gasolina. A pesar de los ajustes necesarios en los precios de algunos combustibles, el ministro destacó que la economía sigue creciendo y la inflación se mantiene controlada.

El Gobierno proyecta destinar alrededor de RD$40,000 millones a los subsidios a los combustibles durante 2026. Sin embargo, el economista Henri Hebrard advirtió que si el petróleo se mantiene por encima de los US$100 por barril, el gasto en estas ayudas podría alcanzar cifras insostenibles para el presupuesto de 2027.

Ante la posibilidad de establecer un nuevo plan para enfrentar los efectos de la crisis, Díaz evitó adelantar medidas específicas y abogó por la concertación entre los sectores económicos y sociales. El Consejo Económico y Social celebró una reunión, pero no se trató el tema de un diálogo nacional.

Las declaraciones de Díaz se producen tras el reclamo de un debate público sobre la distribución de los subsidios por parte de Juan Hubieres, presidente de FENATRANO. Hubieres y otros líderes sindicales han defendido las ayudas al transporte y proponen una revisión integral de los incentivos estatales.