La neurodivergencia en niños, como el autismo, no debe verse como un obstáculo, sino como una condición que requiere estrategias y apoyos específicos para su desarrollo. Según el psicólogo Luis García, estas condiciones no desaparecen con el crecimiento, aunque las habilidades y necesidades del niño puedan cambiar.
García aclara que tener una condición permanente no implica necesitar la misma terapia de por vida, ya que los niveles de independencia pueden variar. Es crucial que el niño continúe desarrollándose con los apoyos necesarios en cada etapa de su vida.
Cada niño neurodivergente tiene necesidades diferentes, y la decisión de finalizar una intervención debe considerar los objetivos alcanzados y las necesidades actuales, en conjunto con la familia y los profesionales.
El especialista enfatiza que la frustración de los padres es comprensible, pero no deben interpretar todas las dificultades como desobediencia. El objetivo es ayudar al niño a desarrollar herramientas para gestionar sus emociones.
García destaca que no se requieren equipos costosos para trabajar con los niños, y que la vocación profesional debe incluir la disposición de compartir conocimientos y facilitar el acceso a herramientas de apoyo para las familias.




