La central nuclear iraní de Bushehr fue atacada por tercera vez por Estados Unidos e Israel, a pesar de las condenas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y Rusia. Las investigaciones preliminares indican que el proyectil no causó víctimas ni daños materiales en la central nuclear. El OIEA expresó preocupación por la actividad militar cerca de la central y advirtió sobre el riesgo de un incidente radiológico.

Rusia denunció los ataques como una provocación para justificar acciones criminales y evacuó a 163 operarios de la central. Además de Bushehr, otras instalaciones nucleares en Irán fueron atacadas sin causar muertes ni fugas radiactivas. En respuesta, Irán lanzó ataques con misiles y drones contra industrias vinculadas a Estados Unidos e Israel.

Los ataques han intensificado las tensiones en Oriente Medio, con incidentes reportados en Israel, Arabia Saudí, Baréin y Emiratos Árabes Unidos. En Tel Aviv, un hombre murió por misiles iraníes, mientras que en Arabia Saudí, un ataque dejó heridos a doce militares estadounidenses. Las autoridades de Baréin y EAU informaron de ataques nocturnos con misiles y drones procedentes de Irán.