La ONU ha presentado un informe al Consejo de Seguridad que revela cómo las bandas armadas en Haití financian sus actividades. El documento destaca que el control territorial permite a estas bandas explotar a la población, incrementando así sus ingresos y perpetuando la violencia. Entre las principales fuentes de financiamiento se encuentran los secuestros, especialmente en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, donde las familias prefieren negociar con las bandas en lugar de denunciar a la policía.
El informe señala que los rescates exigidos varían, con un caso reportado de 1.5 millones de dólares, mientras que el pago más alto registrado fue de 153,000 dólares. Las bandas 5 Segond, 400 Mawozo y Kraze Barye son identificadas como las más activas en estos secuestros. Además, el documento menciona que las bandas utilizan tácticas que imitan procedimientos policiales para ocultar su identidad y facilitar sus operaciones.
El informe también aborda el apoyo financiero y logístico que las bandas reciben de agentes económicos, mencionando el caso de una empresaria y alcaldesa que supuestamente colaboró con estos grupos. Las operaciones de seguridad han obligado a las bandas a modificar sus métodos, intensificando los secuestros para compensar la pérdida de ingresos por peajes. En lo que va del año, la violencia de las bandas ha dejado más de 5,700 personas muertas o heridas en Haití.




