Las dificultades económicas y la falta de oportunidades llevan a muchos dominicanos a emigrar, a menudo por vías irregulares. Recientemente, una embarcación que se dirigía a Puerto Rico naufragó, dejando un saldo de personas rescatadas, fallecidos y desaparecidos. La Guardia Costera estadounidense rescató a cuarenta migrantes y recuperó dos cadáveres tras el incidente en la isla de Mona.
Rafael Antonio Sánchez, residente de Haina, tiene dos hijos que viajaban en la embarcación: uno está desaparecido y del otro solo ha recibido información indirecta. Sánchez expresó su preocupación por la falta de comunicación directa con sus hijos y la incertidumbre que enfrenta su familia.
Por otro lado, María Luisa Asencio, madre de Miguel Ángel Gómez, uno de los fallecidos, aún no acepta la muerte de su hijo, quien murió tras recibir un machetazo durante una pelea a bordo. La tragedia ha dejado a las familias sumidas en el dolor y la incertidumbre, cuestionando las decisiones que llevaron a sus seres queridos a embarcarse en tan peligrosa travesía.




