Unos 6,000 planteles escolares construidos antes de la implementación del código sísmico serán evaluados para determinar su vulnerabilidad ante un terremoto. Este levantamiento abarcará cerca de 8,000 infraestructuras educativas en el país y se extenderá durante seis meses.
El director de la Dirección de Infraestructura Escolar, Roberto Herrera, destacó la importancia de este proceso debido a la antigüedad de los planteles y la falta de estudios de suelo. La evaluación se centrará en las condiciones estructurales y geotécnicas de los centros para orientar decisiones de las autoridades.
El registro se realizará en todo el territorio nacional, con especial atención en la cordillera Septentrional por su falla geológica. El director de la Onesvie, Leonardo Reyes Madera, señaló que el objetivo es asignar un nivel de vulnerabilidad a cada edificación para priorizar intervenciones de refuerzo.




