El gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, ha autorizado operaciones con combustible ruso hasta abril de 2027. Esta decisión busca contener los precios de la energía, pero ha generado tensiones diplomáticas con aliados europeos y Ucrania. La medida permitirá la incorporación de más de 300,000 toneladas de diésel ruso a los mercados internacionales, con un aumento progresivo en los meses siguientes.
La Unión Europea ha expresado su preocupación, argumentando que la medida podría financiar la ofensiva de Moscú y debilitar la presión sobre el presidente ruso, Vladimir Putin. La alta representante para Asuntos Exteriores de la UE, Kaja Kallas, destacó la necesidad de aumentar la presión económica sobre Rusia. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó la decisión, señalando que podría debilitar los esfuerzos internacionales para detener la invasión.
La autorización de estas operaciones implica una flexibilización temporal de ciertas sanciones comerciales impuestas por Estados Unidos a Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022. Sin embargo, no representa un levantamiento general de las sanciones, sino una excepción específica que mantiene otras restricciones vigentes. La medida ha generado críticas internas en Estados Unidos, incluso entre legisladores republicanos, debido a su potencial impacto en la financiación de la guerra en Ucrania.




