La expansión de productos chinos a bajo precio genera preocupación entre empresarios europeos, quienes temen perder mercado y empleos ante fabricantes con acceso a préstamos baratos que les permiten una competencia agresiva. Esta situación afecta sectores como electrodomésticos, cerámicas, neumáticos y vehículos eléctricos. En República Dominicana, la Federación Dominicana de Comerciantes, presidida por Iván García, señala que la competencia desleal ha provocado el cierre de negocios tradicionales y exige mayor fiscalización para asegurar el cumplimiento de obligaciones tributarias, laborales y de seguridad social.
Entre 2016 y 2026, se registraron 2,070 empresas de capital chino en el país, de las cuales 1,300 permanecen activas. El presidente Luis Abinader ha afirmado que el Gobierno supervisa sus operaciones para verificar el cumplimiento de las leyes nacionales. La variedad y precios de estos productos atraen a consumidores dominicanos, mientras los comerciantes locales cuestionan las ventajas competitivas de estas empresas.
En Reino Unido, empresas afectadas han solicitado protección comercial, y se advierte que mayores barreras en Europa y Estados Unidos podrían desviar más productos chinos hacia América Latina, intensificando la presión sobre los negocios establecidos en estos mercados.




