El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha decidido reforzar la presencia militar en Haití tras la desaparición de cuatro de sus efectivos. Esta acción podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra las pandillas que controlan amplias zonas del territorio haitiano.

Edwin Paraison, ex cónsul de Haití en República Dominicana, considera que esta situación representa una oportunidad para que la comunidad internacional tome medidas más contundentes contra las organizaciones criminales. Paraison sostiene que la intervención salvadoreña no debería generar cuestionamientos diplomáticos, ya que El Salvador había ofrecido su colaboración en los esfuerzos multilaterales para enfrentar la inseguridad en Haití.

La propuesta de colaboración salvadoreña estaba condicionada a una resolución de las Naciones Unidas, la aceptación de las autoridades haitianas y el financiamiento internacional. La desaparición de los técnicos militares salvadoreños constituye un desafío para las autoridades haitianas y la comunidad internacional, lo que ha motivado a Bukele a enviar fuerzas especiales para las labores de búsqueda y rescate.

Paraison cree que este incidente podría impulsar una respuesta internacional más contundente, dado los limitados resultados obtenidos hasta ahora. Las operaciones contra las pandillas involucran actualmente a la Policía Nacional de Haití, el ejército haitiano, efectivos internacionales y personal de seguridad privado.

A pesar de los esfuerzos internacionales, aún no se han conseguido resultados concretos para restablecer el control territorial y garantizar la seguridad de la población. La comunidad internacional inició una nueva etapa de intervención en Haití en 2023, pero los recientes acontecimientos obligan a revisar la efectividad de las estrategias implementadas.