El sistema de firmas de prospectos de Major League Baseball (MLB) ha propiciado la aparición de prestamistas que, según entrenadores, obtienen mayores beneficios que ellos. Estos prestamistas, como Jaime Ramos, Carlos Mejía y Santo Caraballo, invierten en prospectos tras verificar que cumplen con los requisitos físicos y de dopaje.

Los entrenadores enfrentan largos periodos para recibir los pagos de los bonos de los equipos de Grandes Ligas, lo que ha llevado a muchos a depender de los prestamistas. Estos ofrecen préstamos con tasas de entre el 5% y el 2% del bono acordado, permitiendo a las academias independientes continuar operando.

Cristian Batista y Ramón Genao consideran a los prestamistas como esenciales para la supervivencia de los programas pequeños. Sin ellos, muchas academias no podrían sostenerse debido a los altos costos operativos y la espera prolongada para recibir beneficios.

Los prestamistas también negocian con los padres de los prospectos, asumiendo riesgos si el acuerdo con el equipo de Grandes Ligas no se concreta. Las exigencias de MLB, como mejorar las condiciones de vida de los prospectos, aumentan la dependencia de estos financistas.