El gobierno de Trump ha publicado un informe de 100 páginas en el que acusa a Cuba de liderar una campaña para desestabilizar a Estados Unidos. Según el documento, Cuba ha apoyado a grupos terroristas violentos y radicales de izquierda en el hemisferio occidental. Además, se señala que la isla ha llevado a cabo una sofisticada red de espionaje que ha alcanzado los niveles más altos del gobierno estadounidense.
El informe también alega que Cuba está detrás de generaciones de activistas estadounidenses y ha respaldado una ola de terrorismo de izquierda en EE.UU. En respuesta, el gobierno cubano ha calificado el informe como "mediocre panfleto propagandístico" y ha negado las acusaciones. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha afirmado que Cuba nunca ha buscado dañar al pueblo estadounidense ni afectar su seguridad nacional.
El informe del Departamento de Estado titulado "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI" traza una conexión entre la Revolución Cubana de 1959 y las corrientes políticas de izquierda actuales en EE.UU. Sin embargo, expertos como Michael Bustamante cuestionan la validez de estas afirmaciones, señalando que la influencia histórica de Cuba no constituye una amenaza existencial para Estados Unidos.




