En la historia política dominicana, los candidatos presidenciales oficialistas respaldados por el presidente en funciones no siempre han tenido éxito. Un ejemplo notable es la victoria de Danilo Medina en 2012, apoyado por Leonel Fernández, pero en otros casos, el apadrinamiento ha generado divisiones internas que han debilitado a los partidos.
El caso de Gonzalo Castillo, respaldado por Danilo Medina en 2019, es un ejemplo reciente de cómo el apoyo presidencial no garantiza el éxito electoral. A pesar de imponerse en las primarias del PLD, el partido se dividió y perdió las elecciones de 2020 ante Luis Abinader y el PRM.
La experiencia sugiere que el éxito de un candidato oficialista depende más de la unidad del partido y de una buena gestión de gobierno que del respaldo del presidente. Casos anteriores, como el de Jacinto Peynado en 1996 y José Francisco Peña Gómez en 1985, también reflejan esta tendencia.




