Durante décadas, el Estado dominicano ha enfrentado un ciclo recurrente de construcción, abandono y reconstrucción de obras públicas. Esta situación se debe a la falta de asignación de recursos para el mantenimiento adecuado de infraestructuras como instalaciones deportivas, hospitales, acueductos y carreteras.
El Gobierno ha invertido sumas millonarias en rehabilitar estructuras deterioradas, como las instalaciones para los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, que requirieron unos 9,000 millones de pesos. Además, un censo de Bienes Nacionales reveló que 64 inmuebles estatales estaban abandonados o subutilizados, lo que ha llevado a un programa de recuperación con una inversión de 762 millones de pesos.
El presidente Luis Abinader ha reconocido la necesidad de establecer mecanismos permanentes para el mantenimiento de las obras públicas. Sin embargo, el desafío sigue siendo convertir estas iniciativas en una política sostenida que evite el deterioro y las costosas reconstrucciones futuras.




