En Santo Domingo, diversas edificaciones del Distrito Nacional permanecen abandonadas, algunas desde hace más de tres décadas. Estas estructuras, tanto privadas como públicas, se encuentran en deterioro, contrastando con el desarrollo que exhibe la capital dominicana.

Entre las edificaciones abandonadas se destacan el Hotel El Prado y el Teatro Agua, que han sido objeto de licitaciones para su recuperación. La Torre Plata, en Los Cacicazgos, enfrenta una orden de demolición tras conflictos legales y rechazo vecinal.

El Hotel Santo Domingo, cerrado desde 2013, fue declarado de utilidad pública en 2025 para un proyecto de centro de convenciones, aunque su entorno sigue siendo un depósito de chatarra. En la Zona Colonial, varias casas en mal estado afectan la imagen turística del área.

Expertos sugieren que no todas las edificaciones deben ser demolidas, ya que algunas podrían ser reutilizadas tras evaluaciones técnicas. Proponen crear un catastro de edificios abandonados y ofrecer incentivos fiscales para su recuperación y reutilización.

El arquitecto Ángel Sosa destaca la oportunidad de regeneración urbana que representan estos edificios, sugiriendo su conversión en viviendas, oficinas o centros culturales. Propone medidas como multas por abandono y expropiación por interés público para abordar el problema.