La desigualdad territorial en el acceso al diagnóstico y tratamiento del cáncer es un desafío significativo en América Latina. Los servicios especializados suelen concentrarse en grandes ciudades, obligando a pacientes de zonas rurales a recorrer largas distancias para recibir atención médica. La doctora Isabella Grueso de Pfizer destaca que esta brecha afecta el pronóstico de los pacientes, alargando el tiempo entre la sospecha de la enfermedad y el inicio del tratamiento.
Grueso sugiere que la telemedicina y la conexión entre médicos rurales y especialistas pueden ayudar a cerrar estas brechas. En República Dominicana, la mayoría de los centros oncológicos se concentran en Santo Domingo y Santiago, lo que representa una barrera para pacientes de otras regiones. El Observatorio del Cáncer señala que muchos pacientes son diagnosticados localmente, pero deben trasladarse a estas ciudades para recibir tratamiento.
El traslado implica reorganizar la vida del paciente, buscar transporte y depender del apoyo familiar. Esta situación afecta especialmente a residentes de las regiones Sur, Este y zonas apartadas del Cibao. Aunque el Seguro Familiar de Salud ofrece coberturas similares, existen diferencias en las redes de prestadores, lo que complica el acceso a servicios especializados.
En 2024, se autorizaron cerca de 696,200 servicios oncológicos en el país, reflejando una demanda sostenida. La ubicación de los centros influye en la oportunidad de atención, y el desafío es acercar el diagnóstico y tratamiento a las regiones para garantizar atención oportuna a todos los pacientes.




