La Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR) enfrenta el reto de no solo rehabilitar físicamente a sus pacientes, sino también de reintegrarlos al ámbito laboral y educativo. Según Celso Marranzini, presidente de la junta directiva, el verdadero desafío es que los pacientes puedan llevar una vida independiente tras su recuperación.

La ADR, que atiende entre 6,000 y 7,000 personas diariamente en 35 localidades, ha logrado 3,178 inclusiones laborales desde 1970. Sin embargo, enfrenta la falta de especialistas, ya que los 68 médicos fisiatras actuales son insuficientes para la demanda, lo que afecta los tiempos de espera para las citas.

Los accidentes de tránsito son una de las principales causas de amputaciones entre los pacientes atendidos, con un alto porcentaje relacionado con motocicletas. La ADR fabrica entre 40 y 50 prótesis mensuales, utilizando tecnología avanzada para personalizar cada dispositivo.

A pesar de las quejas por el aumento de tarifas, la institución asegura que el dinero no debe ser una barrera para la atención, ofreciendo exoneraciones cuando es necesario. Además, trabaja en la digitalización del proceso de inserción laboral junto al Ministerio de Trabajo para facilitar la conexión entre pacientes y empleadores.

Celso Marranzini también destacó la necesidad de mejorar el cumplimiento de las cuotas de contratación de personas con discapacidad en los sectores público y privado, que actualmente no alcanzan el 1%. Propone informar a las empresas y crear incentivos para facilitar la inclusión laboral de estas personas.