A 47 años del devastador paso del huracán David por República Dominicana, los residentes de Los Barrancones en Los Alcarrizos continúan esperando las viviendas prometidas tras ser trasladados como damnificados. Sergio Roa, quien era un niño durante el huracán, recuerda cómo su familia se refugió en una iglesia para protegerse del fenómeno que dejó más de 200 mil afectados y cerca de 2,000 fallecidos.

Tras la tragedia, su familia fue trasladada a Los Barrancones, donde las condiciones eran precarias y se les prometió una vivienda que aún no han recibido. Agustín Martich, quien tenía 16 años en ese entonces, también recuerda las difíciles condiciones de vida en el lugar, rodeado de monte y con calles que se convertían en ríos.

Guadalupe Crisóstomo, de 78 años, y Belkys Jiménez, presidenta del Club de Madres de Los Barrancones, también comparten sus experiencias y la espera de una solución habitacional definitiva. A pesar de que algunos han recibido viviendas, todavía unas 80 personas permanecen como damnificados en el sector.

El huracán David, que afectó a más del 70% del territorio dominicano, dejó una huella imborrable en la vida de estas familias que aún luchan por una vivienda digna.