Cuba ha anunciado un ambicioso programa de reformas económicas que incluye 176 medidas para liberalizar y descentralizar parcialmente su economía. Estas reformas buscan fortalecer el sector privado, permitiendo la creación de pequeñas y medianas empresas en áreas como la agricultura y servicios turísticos, sin abandonar el control estatal.
El presidente Miguel Díaz-Canel ha enfatizado que estas medidas no significan un abandono del modelo socialista, sino una estrategia para avanzar en su construcción. Sin embargo, la implementación de estas reformas enfrenta desafíos internos y externos, incluyendo las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
La economista Ileana Díaz advierte que, aunque las reformas representan un cambio, no garantizan resultados si las regulaciones y la burocracia limitan su aplicación. Además, el contexto internacional, con restricciones financieras y comerciales, complica el acceso de Cuba a los recursos necesarios para el éxito de estas reformas.




