El enclave español de Ceuta ha experimentado la llegada masiva de cerca de 60,000 migrantes procedentes de Marruecos, desencadenando una crisis migratoria y política para el Gobierno español. Según el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, esta cifra representa el 70% de la población del territorio. El Ministerio del Interior informó que unas 25,000 personas han regresado a Marruecos.

Expertos señalan que las fuerzas de seguridad marroquíes han permitido el paso de los migrantes, lo que ha sido interpretado como una presión diplomática de Marruecos sobre España. El presidente español, Pedro Sánchez, calificó la situación como un "ataque a la integridad territorial". La reciente sentencia del Tribunal Supremo español sobre las "devoluciones en caliente" y la política migratoria del gobierno socialista podrían haber influido en esta movilización masiva.

Analistas sugieren que Marruecos busca presionar a España para negociar sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, ciudades que Marruecos reclama desde 1956. Ante esta situación, se plantea la necesidad de una respuesta conjunta de la Unión Europea para abordar la crisis.