Las gafas inteligentes, como las Ray-Ban Meta, que permiten fotografiar, grabar audio y consultar sistemas de inteligencia artificial, han generado controversia por su capacidad de captación discreta de datos. Estas gafas, que se confunden fácilmente con las ordinarias, plantean preocupaciones sobre la privacidad de las personas que pueden ser grabadas sin su conocimiento.
Una investigación ha revelado casos de mujeres grabadas en espacios públicos sin su consentimiento, lo que ha llevado a litigios y acciones regulatorias en Estados Unidos. La empresa Meta defiende que sus condiciones de uso explican la posible revisión humana del contenido, aunque las alegaciones aún no han resultado en decisiones definitivas.
La preocupación se extiende a nivel internacional, con autoridades de privacidad del G7 y la Comisión Nacional de Informática y Libertades de Francia advirtiendo sobre la necesidad de proteger la privacidad desde el diseño de estos dispositivos. Las gafas inteligentes prometen beneficios como la asistencia manos libres, pero también plantean desafíos significativos en términos de privacidad y control de datos.




