La ejecución de Nidal Hasan, responsable de la masacre en Fort Hood, será la primera realizada por el ejército estadounidense en más de seis décadas. El presidente Donald Trump dejó en suspenso la transmisión en directo del fusilamiento, una medida anunciada por el Pentágono que ha generado indignación.
Hasan, un psiquiatra militar de origen palestino, perpetró un ataque en 2009 en la base militar Fort Hood, inspirado en Al Qaeda, que resultó en la muerte de 13 personas. La ejecución está programada para el 3 de diciembre en Texas y será la primera llevada a cabo por un pelotón de fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial.
La propuesta de retransmitir la ejecución ha sido criticada por figuras políticas de ambos partidos, así como por organizaciones de derechos humanos. Amnistía Internacional y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos han condenado la idea, calificándola de "tortura" y "menosprecio por la dignidad humana".
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, y otros legisladores han expresado su rechazo a la transmisión pública, considerándola contraria a los valores fundamentales del país. La última ejecución militar en Estados Unidos ocurrió en 1961, cuando John Bennett fue ahorcado por violación e intento de homicidio.




