Desde 2009, alrededor de 60 bibliotecas públicas han cerrado en la República Dominicana, según Julio César Morel, encargado de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Este fenómeno se atribuye al desinterés de los alcaldes por la importancia de estos espacios culturales y al incumplimiento de la Ley 502-08, que obliga a establecer bibliotecas municipales.

Morel destacó que algunos alcaldes, como Miguel Guarocuya Cabral de Moca, han mostrado interés en preservar las bibliotecas, mientras que otros han sido indiferentes. Además, denunció intentos de convertir bibliotecas en funerarias, como ocurrió en el barrio El Prado de Azua, donde la comunidad se opuso a la transformación.

La falta de censos actualizados y de recursos financieros para realizarlos también ha dificultado conocer el estado real de las bibliotecas en el país. Morel subrayó que las bibliotecas no son una prioridad política para muchos alcaldes, quienes consideran que los jóvenes ya no las frecuentan.