Los cambios biológicos asociados con el Alzheimer pueden comenzar a acelerarse desde finales de los 50 años, mucho antes de que se manifiesten síntomas evidentes como la pérdida de memoria. Un estudio de Mayo Clinic proporciona nuevas pistas sobre cuándo estos cambios se hacen más evidentes, lo que podría ayudar a determinar las edades más adecuadas para estrategias de detección y prevención.

La investigación, publicada en el Journal of the Alzheimer’s Association, analizó datos de 2,082 participantes del Estudio de Mayo Clinic sobre el Envejecimiento. Los investigadores combinaron biomarcadores sanguíneos, neuroimágenes y evaluaciones cognitivas para identificar las edades en las que los cambios relacionados con la enfermedad tienden a acelerarse.

Los resultados muestran tendencias poblacionales que sitúan diferentes cambios entre finales de los 50 y principios de los 70 años. Se identificaron dos períodos de cambios más pronunciados: uno desde finales de los 50 con un descenso en el rendimiento cognitivo y acumulación de amiloide, y otro entre finales de los 60 y principios de los 70 con incrementos en biomarcadores relacionados con la proteína tau y la neurodegeneración.

Estos hallazgos refuerzan la importancia de identificar la enfermedad en etapas tempranas, permitiendo que los biomarcadores sanguíneos desempeñen un papel crucial en la detección temprana y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. Sin embargo, los investigadores aclaran que estos resultados no predicen la edad exacta en la que una persona desarrollará Alzheimer.