Expertos recomiendan reforzar la protección frente al sol, mantenerse hidratado y reducir la exposición al aire libre, especialmente entre los grupos más vulnerables. La combinación de altas temperaturas y concentraciones elevadas de polvo del Sahara puede convertirse en un desafío para la salud, al combinar los efectos del calor extremo con la presencia de partículas en el aire que irritan los ojos, la piel y las vías respiratorias.
La dermatóloga Sónica Then Reyes advierte que la prevención no debe limitarse al uso de protector solar. Aunque es una herramienta importante, la protección debe ser integral y contemplar ropa adecuada, sombra, hidratación y reducción de la exposición durante las horas de mayor radiación. También es esencial utilizar correctamente el protector solar, de amplio espectro y con un factor de protección solar de SPF 30 o superior.
La doctora Then Reyes destaca que el polvo del Sahara no solo es una molestia ambiental, sino que sus partículas pueden irritar los ojos, la nariz y las vías respiratorias, y en personas predispuestas, contribuir a molestias cutáneas. Personas con alergias, asma, rinitis, conjuntivitis u otras enfermedades respiratorias pueden experimentar un aumento de síntomas como congestión, estornudos y dificultad para respirar.
Es crucial prestar atención a grupos vulnerables como niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares. Estos deben vigilar señales como dificultad respiratoria, mareos, debilidad extrema, dolor de cabeza intenso, vómitos o desmayo, que requieren atención médica inmediata. La combinación de calor extremo y polvo sahariano exige una prevención completa para proteger la piel, cuidar las vías respiratorias y mantenerse hidratado.




