Estados Unidos ha intensificado las deportaciones de ciudadanos haitianos, con vuelos ahora semanales que aterrizan en Cabo Haitiano debido a la inseguridad en Puerto Príncipe. El más reciente de estos vuelos llegó el 3 de septiembre con 101 deportados, en un contexto donde las pandillas controlan gran parte de la capital haitiana. La situación de seguridad ha obligado a modificar las rutas de vuelo, evitando el Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture.

La decisión de aumentar la frecuencia de los vuelos de deportación se produce tras el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para haitianos, afectando a unas 350,000 personas. La violencia y el desplazamiento masivo en Haití han generado críticas hacia la política migratoria de Estados Unidos, que continúa repatriando ciudadanos a un país en crisis. Los deportados reciben asistencia básica al llegar, pero enfrentan dificultades para trasladarse a sus comunidades debido a la inseguridad en las carreteras.