Las áreas protegidas en la República Dominicana, que actúan como barreras naturales frente a huracanes y tormentas tropicales, son también las más expuestas a estos fenómenos. Un informe de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) revela que, entre 1990 y 2025, algunas categorías del Sistema Nacional de Áreas Protegidas han registrado hasta 20 eventos ciclónicos.

Estas áreas no solo contribuyen a la conservación de la biodiversidad y la regulación hídrica, sino que también enfrentan amenazas debido a su ubicación en zonas costeras y montañosas. Las categorías de Área de Protección Estricta y Área de Manejo de Hábitat y Especies han sido las más afectadas, con 20 huracanes o tormentas tropicales cada una.

El informe destaca que los ciclones pueden causar inundaciones, deslizamientos de tierra y erosión costera, efectos que son especialmente críticos en áreas destinadas a la protección de recursos naturales. La ONE sugiere que esta información es vital para mejorar la planificación territorial y las decisiones de conservación y reducción de riesgos de desastres.

La paradoja ambiental es evidente: los ecosistemas que protegen al país de fenómenos extremos también requieren protección para resistirlos.