Un tiroteo en una escuela en las afueras de Bangkok, Tailandia, dejó al menos siete muertos, incluidos cinco profesores y los abuelos del atacante. El presunto autor, un estudiante de 14 años, se quitó la vida tras el ataque. Las autoridades informaron que el joven había utilizado una pistola de su abuelo, quien también fue una de las víctimas.

El ataque dejó más de 30 heridos, algunos en estado crítico, y conmocionó a la comunidad educativa. La escuela Debsirin, donde ocurrieron los hechos, canceló todas sus actividades y solicitó donaciones de sangre para los heridos. Las investigaciones preliminares sugieren que el atacante podría haber estado bajo estrés académico.

El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, calificó el ataque como "bien preparado". El incidente ha reavivado el debate sobre el acceso a las armas de fuego en el país, especialmente tras un tiroteo similar ocurrido en febrero en otra escuela del sur de Tailandia.