Un adolescente de 14 años en Tailandia mató a sus abuelos antes de dirigirse a su centro de secundaria, donde acabó con la vida de otras cinco personas. Las autoridades revisaron el saldo inicial de ocho fallecidos a siete: los dos abuelos, dos profesores y tres miembros del personal docente. El autor de los disparos, quien había planificado el ataque, se suicidó posteriormente.

Más de 30 personas resultaron heridas, de las cuales nueve están en estado grave. Testigos describieron el caos y el miedo vividos durante el tiroteo, mientras los padres acudían al lugar para recoger a sus hijos. El primer ministro Anutin Charnvirakul calificó el incidente como terrible y destacó la necesidad de controlar la posesión de armas de fuego en el país.

Tailandia tiene una de las tasas más altas de posesión de armas de fuego en la región, con alrededor de 10 millones en circulación. A pesar de las promesas de endurecer las leyes sobre armamento, los tiroteos continúan ocurriendo en el país.