Tirana, la capital de Albania, se encuentra en calma este sábado después de cuatro días de intensas protestas estudiantiles. Las manifestaciones, que exigían mejores condiciones de estudio y denunciaban la corrupción, culminaron con enfrentamientos entre estudiantes y la Policía.

El Ministerio de Educación y la oficina del primer ministro Edi Rama fueron los principales escenarios de los disturbios, donde los estudiantes lanzaron piedras y la Policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. A pesar de la tensión, la Policía permitió que los manifestantes se concentraran frente a la oficina del primer ministro tras negociaciones.

El líder opositor Sali Berisha convocó a los albaneses a apoyar a los estudiantes, mientras que el primer ministro Rama aseguró que respetará el derecho a la protesta. El Gobierno informó de 127 arrestos y 244 investigaciones por violencia y daños a la propiedad.

El defensor del pueblo, Endrit Shabani, anunció una investigación sobre denuncias de malos tratos a detenidos, incluyendo menores. La protesta forma parte de un movimiento más amplio contra un proyecto urbanístico y la gestión gubernamental.