La renuncia de monseñor Francisco Ozoria Acosta, aceptada por el papa León XIV, concluye un proceso de transición en la Arquidiócesis de Santo Domingo. Este cambio comenzó en noviembre de 2025, cuando Ozoria denunció su suspensión por la Santa Sede debido a una supuesta mala administración.
Aunque Ozoria mantuvo el título de arzobispo metropolitano hasta cumplir 75 años, su sucesor, Carlos Tomás Morel Diplán, asumió funciones administrativas y pastorales desde su nombramiento como arzobispo coadjutor. Morel Diplán firmó el Plan Pastoral de 2026 y presidió importantes celebraciones, reflejando su creciente protagonismo en la arquidiócesis.
La controversia se intensificó cuando Ozoria publicó una carta expresando su sorpresa por las condiciones impuestas por el Vaticano al nombrar a Morel Diplán. Aunque solicitó un coadjutor para una transición ordenada, el nombramiento incluyó facultades exclusivas que le restaron poder administrativo a Ozoria.
Durante el proceso, Ozoria continuó participando en actividades religiosas, pero sin las atribuciones de gobierno que habían sido transferidas a Morel Diplán. La aceptación de su renuncia completa un relevo que había comenzado casi once meses antes.




