En el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Mujeres, ubicado en San Cristóbal, 16 de las 28 reclusas diagnosticadas con trastornos mentales reciben tratamiento continuo. Los diagnósticos incluyen condiciones severas como esquizofrenia y trastorno bipolar, y las internas son evaluadas por psiquiatras del recinto o de centros hospitalarios.
La directora interina del recinto, Arelis Uribe Román, destacó la importancia de la atención a la salud mental en la población penitenciaria y llamó a la sociedad a prestar atención a este desafío nacional. El Pabellón de Atención en Salud Mental, dirigido por Evelyn Ureña, asegura un seguimiento continuo a las internas mediante un equipo de psicología y enfermería.
Las medicaciones se administran en horarios matutinos y nocturnos, con un registro riguroso de cada dosis. Las reclusas bajo tratamiento muestran un comportamiento más estable, y el personal del pabellón, junto con otras internas, asisten en la vigilancia y medicación de sus compañeras.
El sistema penitenciario dispone de un fondo especial para la compra de medicamentos, que suelen ser costosos para las familias de las internas. Existen Pabellones de Atención en Salud Mental en cinco centros del país, incluyendo San Cristóbal, San Pedro de Macorís, La Vega y el penal de La Victoria.




