Puerto Rico está atravesando una de las crisis hídricas más severas de la última década. La sequía ha afectado al 60% del territorio, lo que llevó al Gobierno a declarar el estado de emergencia y activar la Guardia Nacional. Como resultado, se ha implementado un racionamiento de agua en sectores de siete municipios, afectando a más de 500,000 personas.

Los cortes de agua de 48 horas afectan a zonas abastecidas por el embalse Carraízo, incluyendo San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos. La situación es especialmente crítica para el 26% de la población que tiene 65 años o más, quienes son más vulnerables a las interrupciones prolongadas del suministro.

La gobernadora Jenniffer González Colón ha declarado que el estado enfrenta una emergencia por sequía. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) está trabajando para mantener el sistema operativo a pesar de la falta de lluvias y los problemas de infraestructura.

Julio fue el mes más seco registrado en San Juan en 128 años, con solo 0.54 pulgadas de lluvia. En el sur, la situación es aún más crítica, con zonas clasificadas bajo sequía extrema, afectando gravemente a la agricultura. La AAA planea retirar sedimentos del embalse Carraízo para aumentar la capacidad de almacenamiento antes de que regresen las lluvias.