La neurotecnología ha dejado de ser exclusiva de hospitales y laboratorios, abriendo un mercado donde la mente se convierte en dato. Empresas como Apple y Google han registrado patentes para dispositivos que captan señales cerebrales, mientras startups ya comercializan productos para medir sueño y concentración.

El marco regulatorio enfrenta desafíos significativos. En la República Dominicana, aunque existen leyes que protegen la intimidad y datos personales, no hay una legislación específica sobre neurodatos. El Decreto núm. 351-25 establece competencias para el CONABIOS, pero no cubre completamente el uso comercial de neurotecnología.

El debate futuro debe considerar la protección de los neurodatos, su procesamiento mediante inteligencia artificial y su uso en ámbitos sensibles. La neuroprivacidad va más allá de la protección de datos tradicional, afectando la libertad cognitiva y la integridad mental de las personas.