El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha instado a los partidos políticos y sindicatos a condenar de manera clara la violencia ocurrida durante las recientes protestas. Macron enfatizó que Francia necesita orden y no una escalada de tensiones, especialmente a seis meses de las elecciones presidenciales.
En una declaración televisada, Macron condenó los saqueos y ataques a edificios públicos y comercios, advirtiendo que las autoridades podrían prohibir ciertas concentraciones. El primer ministro, Sébastien Lecornu, se reunirá con representantes políticos para exigir posiciones claras y subrayó que el debate debe ser democrático, no violento.
Macron responsabilizó a grupos de extrema izquierda y delincuentes por los disturbios que dejaron heridos a cientos de policías y gendarmes, además de causar daños millonarios. Afirmó comprender las preocupaciones de los jóvenes sobre su futuro y prometió medidas para mejorar el poder adquisitivo.
El presidente anunció que parlamentarios y autoridades locales trabajarán en soluciones para el malestar juvenil. También aseguró apoyo a los comerciantes afectados y anunció una reunión de crisis para movilizar ayudas de emergencia. Macron reconoció la preocupación por el encarecimiento de la vida, atribuido en parte al conflicto en el golfo Pérsico.




