El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó los disturbios y saqueos ocurridos en varias ciudades del país, expresando 'ira y vergüenza'. Anunció medidas para reforzar la seguridad y prometió transparencia en la gestión policial de las protestas. Macron pidió al ministro del Interior, Laurent Nuñez, que garantice respuestas claras sobre la actuación policial.

El mandatario también instó a los partidos políticos a condenar la violencia y llamó a que la campaña electoral se desarrolle con debate y respeto, no con desorden. Los disturbios, que atribuyó a grupos de extrema izquierda y delincuentes, han dejado daños millonarios en comercios y edificios públicos.

Las reacciones de la oposición fueron críticas, con líderes de extrema derecha e izquierda cuestionando la autoridad de Macron. Durante las protestas, se registraron enfrentamientos en París y otras ciudades, con más de 2,300 detenciones y casi 1,000 policías heridos.