Los recortes en financiación humanitaria están afectando la lucha contra el sida, con una caída del 6% en los fondos para países en desarrollo, alcanzando los 17.600 millones de dólares el año pasado, según la ONU. La asistencia internacional ha disminuido un 18% interanual, situándose en 7.300 millones de dólares en 2025, mientras que las contribuciones internas han crecido. La financiación internacional se concentra en pocos donantes, con Estados Unidos como principal fuente, representando el 74% del total, a pesar de los recortes generales dictados por Washington desde 2025.

ONUSIDA señala que para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030, se necesitan 21.900 millones de dólares anuales para los países en desarrollo, dejando una brecha de 4.300 millones este año. La fragilidad en la respuesta al VIH/sida pone en riesgo los avances logrados, con una reducción del 73% en muertes desde 2004 y una caída del 65% en nuevos contagios desde 1994. Actualmente, 41 millones de personas portan el virus VIH, de las cuales 8,9 millones no tienen acceso a retrovirales, incluyendo un 45% de niños portadores.