El inicio del año escolar en República Dominicana se convierte en una carga económica para muchas familias. A pesar de que la educación es un derecho fundamental, los altos costos de los útiles escolares lo han transformado en un lujo inalcanzable. Padres con salarios mínimos enfrentan la difícil decisión de elegir entre la educación de sus hijos y otras necesidades básicas.
El monopolio de las corporaciones editoriales, junto con la complicidad del Ministerio de Educación, ha exacerbado esta situación. Las editoriales imponen cambios mínimos en los libros para invalidar el uso de textos de segunda mano, obligando a los padres a gastar en materiales nuevos cada año. Mientras tanto, los kits escolares del gobierno llegan tarde y con deficiencias.
Las autoridades, en lugar de abordar el problema, se limitan a discursos sin acciones concretas. La falta de intervención efectiva perpetúa la exclusión y la ignorancia, cuestionando el verdadero impacto del 4% del PIB destinado a la educación.




