Japón, al conmemorar 81 años del bombardeo atómico en Hiroshima, enfrenta un dilema entre su activismo antinuclear y las preocupaciones estratégicas por el auge militar de China. La primera ministra, Sanae Takaichi, reafirmó el compromiso del país hacia un mundo libre de armas nucleares, aunque evitó aclarar si estos principios formarán parte de la nueva estrategia de defensa.

El debate sobre la posible introducción de armas nucleares estadounidenses en Japón se intensifica, especialmente ante la amenaza de vecinos nucleares como Corea del Norte, Rusia y China. Mientras algunos sectores políticos consideran la idea de permitir el despliegue de armas nucleares de EE.UU. en territorio japonés, la mayoría de la sociedad se opone a esta medida.

Expertos como Nobumasa Akiyama y Hirohito Ogi destacan la necesidad de reforzar las capacidades convencionales de defensa de Japón y abogan por un debate abierto sobre el tema nuclear. La invasión rusa de Ucrania y las acciones militares de China han incrementado el interés público en la disuasión y el desarme, impulsando una discusión sobre opciones antes consideradas tabúes.