La muerte de Yosnely Álvarez en Navarrete ha suscitado interrogantes sobre la protección de dos adolescentes que vivían alejadas de sus padres. Yosnely, cuyo cuerpo fue hallado en el río Yaque del Norte, y su amiga de 16 años, quien sobrevivió herida, estaban bajo el cuidado de familiares. Edwin Reinaldo Rodríguez Cruz, quien se entregó a las autoridades, admitió haberlas atacado con un cuchillo.

El caso ha puesto de manifiesto la necesidad de esclarecer quiénes eran responsables de su cuidado y qué tipo de supervisión recibían. La madre de Yosnely y su tía han ofrecido versiones diferentes sobre su residencia, lo que complica la reconstrucción de su entorno familiar. Además, la sobreviviente ha denunciado una presunta agresión sexual, lo que añade gravedad al caso.

La cronología de los eventos previos al ataque presenta vacíos significativos. Testimonios familiares indican que Yosnely salió con su amiga el 30 de septiembre y mantuvo contacto hasta el día del ataque. Sin embargo, aún no se ha determinado con precisión dónde estuvieron durante esos días ni qué sabían sus responsables.

El esclarecimiento del caso debe incluir tanto el ataque como las circunstancias de vida de las adolescentes, para evaluar si contaban con el acompañamiento adecuado y si existían señales de alerta que no fueron atendidas.