En los primeros siete meses del año, 7,527 personas han fallecido por heridas de bala en Estados Unidos, mientras que 14,058 han resultado heridas, algunas de gravedad. Entre las víctimas se encuentran 635 menores fallecidos y 1,774 heridos, varios en estado crítico. Además, 25 agentes de policía han muerto por armas de fuego y 182 han resultado heridos, según el Archivo de Violencia Armada (GVA).
Estas cifras no incluyen las muertes por suicidio con armas de fuego, que oscilan entre 48,800 y 49,500 anualmente, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). El informe Vital Statistics Rapid Release de los CDC proyecta 48,789 muertes por suicidio en 2025. En años anteriores, las cifras fueron similares, con 48,824 muertes en 2024 y 49,300 en 2023.
Las estadísticas históricas de la Fundación Estadounidense para la Prevención del Suicidio (AFSP) indican que las muertes por suicidio son aproximadamente cuatro veces más altas en hombres que en mujeres.




