Haber finalizado el pago de un préstamo o el saldo de una tarjeta de crédito no implica que el proceso esté completamente cerrado. Especialistas financieros aconsejan solicitar la carta de saldo, un documento que certifica que la deuda ha sido cancelada en su totalidad y que la entidad financiera reconoce que no hay compromisos pendientes.
Esta constancia es crucial para evitar futuras discrepancias con el historial crediticio o para corregir información en los burós de crédito. Además, la carta de saldo actúa como respaldo para demostrar el cumplimiento del compromiso financiero y facilita cualquier reclamación relacionada con el préstamo cancelado.
Generalmente, la primera emisión de este documento es gratuita. No obstante, si el crédito estaba respaldado por una garantía, como un vehículo o inmueble, la documentación para levantar dicha garantía puede implicar costos adicionales y entregarse en una fecha distinta.
Los expertos recomiendan solicitar la carta de saldo inmediatamente tras cancelar el préstamo y conservarla tanto en formato físico como digital. También sugieren guardar otros documentos relacionados con el financiamiento, como el contrato y los recibos de pago, para respaldar cualquier eventualidad o proceso de verificación.




