Los incendios forestales en Europa este verano están generando preocupaciones sanitarias significativas debido al humo que liberan. La Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia advierte sobre los peligros de las partículas finas y gases como el monóxido de carbono, que pueden penetrar profundamente en los pulmones y afectar a la salud. Las personas vulnerables, como ancianos, lactantes y asmáticos, son especialmente susceptibles a estos efectos.
El neumólogo Bruno Crestani señala que los efectos del humo no se limitan al sistema respiratorio, ya que las partículas pueden ingresar al torrente sanguíneo y provocar complicaciones como infartos o ictus. La Organización Meteorológica Mundial ha destacado que los incendios pueden deteriorar la calidad del aire a grandes distancias. En Francia, se estima que los incendios forestales causan miles de muertes prematuras anualmente debido a la contaminación del aire.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha anunciado el envío de mascarillas FFP2 a las zonas afectadas, y la Anses recomienda su uso para proteger a las personas vulnerables. También se aconseja limitar los desplazamientos y el tiempo al aire libre en áreas no evacuadas para reducir la exposición al humo.




