La biodiversidad marina enfrenta desafíos persistentes debido a la contaminación y la sobreexplotación. El cambio climático está provocando la erosión costera en todos los continentes, mientras que la contaminación por residuos plásticos en el mar sigue aumentando a nivel mundial. El Océano Ártico podría quedar completamente libre de hielo a mediados del siglo XXI, y la acuicultura desempeñará un papel cada vez más importante en la seguridad alimentaria y nutricional del futuro.
Estas conclusiones se presentan en la tercera edición del World Ocean Assessment, la mayor evaluación científica sobre el estado de salud de los océanos, impulsada por Naciones Unidas. El profesor Pablo Sánchez-Jerez, de la Universidad de Alicante, destaca la importancia del océano en la modulación del clima y la alimentación global.
El informe subraya que la biodiversidad marina se enfrenta a desafíos como el cambio climático, la pérdida de hábitat, la contaminación por plásticos y la sobreexplotación. Los microplásticos afectan a todos los ecosistemas marinos, impactando a más de 4,000 especies, lo que lleva a proponer la reducción de la producción de plásticos y el desarrollo de alternativas sostenibles.
Además, se prevé un aumento en la demanda de electricidad nuclear, lo que podría incrementar los vertidos radiactivos al océano. Sánchez-Jerez sugiere apostar por las energías renovables como alternativa a la nuclear. El informe también revela que para 2050 un tercio de la zona costera de baja elevación podría experimentar un retroceso significativo debido al aumento del nivel del mar.




