La inteligencia artificial puede asistir en el trabajo jurídico, pero nunca podrá sustituir la conciencia, la prudencia ni la responsabilidad moral de quienes ejercen el Derecho. Así lo afirmó el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Henry Molina, durante la juramentación de 1,239 nuevos abogados y abogadas.
En la ceremonia, Molina exhortó a los nuevos profesionales a asumir el ejercicio como una responsabilidad pública orientada a proteger la libertad, la dignidad humana y la confianza de la sociedad en la justicia. Sostuvo que esta nueva generación inicia su trayectoria en un momento de profundas transformaciones tecnológicas.
Molina explicó que, aunque herramientas como la IA pueden localizar normas y precedentes, ninguna tecnología puede prestar juramento ni comprender la angustia de las personas cuyos derechos dependen de un proceso judicial. "La inteligencia artificial puede procesar información, pero la conciencia responde por las personas", expresó.
El planteamiento se inscribe en la visión del Plan Justicia del Futuro 2034, que concibe la transformación judicial no solo como una modernización tecnológica, sino como un cambio institucional y cultural centrado en las personas. Molina advirtió que el avance tecnológico debe ir acompañado de una ética más exigente.
Identificó deberes esenciales de los nuevos juristas como la defensa de la verdad frente a la desinformación y la protección de la confidencialidad ante el poder creciente de los datos. También destacó que la función más profunda de la justicia consiste en hacer posible la confianza social.




