Francia ha dado un paso significativo hacia la legalización de la muerte asistida tras la validación de la legislación por parte del Consejo Constitucional. Esta decisión coloca a Francia en un grupo creciente de países que permiten alguna forma de ayuda médica para morir, aunque con diferencias en los requisitos y procedimientos. La ley francesa, aprobada por el Parlamento en julio, se dirige a personas con enfermedades graves e incurables, y establece salvaguardas específicas para su aplicación.