Un adolescente de 16 años ha sido señalado en el caso de un doble homicidio en Boca Chica, lo que ha suscitado preguntas sobre cómo los jóvenes llegan a involucrarse en delitos violentos. Especialistas en salud mental y comportamiento social destacan que no existen individuos predestinados a delinquir, sino que la conducta antisocial se desarrolla a través de una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales.

La psicóloga María Grullón y el psiquiatra Secundino Palacios subrayan la importancia de la familia, la escuela y la sociedad en la formación de los jóvenes. Un entorno familiar con comunicación efectiva y límites claros puede actuar como un factor protector, mientras que la exposición a violencia, pandillas o drogas en la comunidad puede aumentar el riesgo de conductas delictivas.

Casos recientes en el país han mostrado la participación de jóvenes en hechos violentos, lo que refuerza la necesidad de una intervención temprana. La prevención debe involucrar a diversos sectores de la sociedad, incluyendo la familia, las escuelas y las instituciones, para identificar y mitigar los factores de riesgo antes de que los jóvenes lleguen al sistema judicial.